JUANA II DE NAVARRA, MADRE DE CARLOS II

 

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Juana, heredera de los Capetos 

Juana de Francia (1311-1349), luego Juana II de Navarra, era la hija única del rey de Francia Luis X (1289-1316) y de Margarita de Borgoña. Carlos II de Navarra, llamado "el Malo" era su hijo mayor.

Juana, de cinco años de edad, era la única hija de Luis X cuando murió el 5 de junio de 1316. Éste dejaba una viuda preñada, Clemencia de Hungría. Si daba luz a un hijo, sería el futuro rey de Francia. Esperando el nacimiento, su tío Felipe, conde de Poitiers, se hizo nombrar regente de los reinos de Francia y Navarra y preparó el caso
del nacimiento de una hija. 

El Tratado del 17 de julio de 1316 preveía que las dos hijas heredarían y se compartirían Navarra y los condados de Brie y Champaña, a condición de abandonar sus derechos sobre el reino de Francia. Pero el Tratado preveía también su denegación, en cuyo caso conservarían sus derechos sobre el reino de Francia. Estas disposiciones no tenían que ver con la Ley Sálica, exumada en 1358 y luego alegada para justificar la expoliación de Juana. Tampoco hacían caso de la supuesta ilegitimidad de Juana, alegada más tarde y hasta nuestros días en novelas populares para justificarla. Es cierto que su madre Marguarita de Borgoña estuvo convencida de adulterio (el asunto de las "nueras del Rey"), pero fue en 1314, unos años después del nacimiento de Juana. 

Por fín Clemencia dió luz a un hijo, Juan I° el Póstumo, que murió poco después. El conde de Poitiers se hizo entonces nombrar rey, el 19 de noviembre de 1316 (los Franceses lo llaman hoy Felipe V el Luengo).

 

Juana II de Navarra (1311-1349). Estatua del siglo XIV procedente de su yacente en la iglesia de los Jacobinos en París (hoy en el museo del Louvre) 

Juana II de Navarra. Yacente de la basílica de Saint-Denis (Francia)

 

La sucesión de Juana fue objeto de reclamaciones por parte de Eudes de Bourgogne, que sostenía los derechos de Juana. Un Tratado fue firmado el 27 de marzo de 1317 con el rey Felipe V, quien decidió del matrimonio de Juana con Felipe de Evreux. 

El matrimonio tuvo lugar el 18 de junio de 1318. Felipe tenía doce años y Juana nueve. Su primero heredero, una hija llamada Juana, nació diez años más tarde en 1328. 

Juana llega a ser la reina Juana II de Navarra

A la muerte del rey de Francia y de Navarra Carlos IV el Hermoso en 1328, el último de los Reyes Malditos, Juana no pudo ceñir la Corona de Francia frente a los Valois. Pero éstos no podían pretender al reino de Navarra, no siendo descendientes de Juana Ia, esposa de Felipe IV el Hermoso, por la cual la corona de Navarra había llegado a la familia real francesa. La asamblea de Vincennes aconsejó al nuevo rey Felipe VI de Valois devolver la corona de Navarra a Juana. Las Cortes de Navarra la reconocieron también como reina

El 20 de junio de 1328, Juana y Felipe de Evreux acceptaron las demandas de las Cortes de Navarra. Fueron coronados reina y rey de Navarra el 5 de marzo de 1329 en la catedral de Pamplona. Son los reyes Juana II y Felipe III en la cronología navarra. Felipe III era en realidad rey consorte "de jure uxoris", por su esposa. 

Últimos expolios por los reyes de Francia

Juana y Felipe intentaron en varias ocasiones obtener compensaciones, siéndoles debidos los condados de Brie y Champaña. En 1336, obtuvieron el condado de Angolesme, que por fín no les fue entregado. El 2 de octubre de 1349, Felipe VI de Valois hizo aceptar a Juana renunciar a Angolesme a cambio de las ciudades de Pontoise, Beaumont-sur-Oise y Asnières-sur-Oise. En realidad, Felipe VI aprovechó de la enfermedad de Juana – seguramente alcanzada de la peste – para hacerle aceptar lo que quería. Murió cuatro días después, el 6 de octubre de 1349. 

Preparación de las pretensiones de Carlos II de Navarra, llamado "el Malo" 

Para resumir, Juana II habría debido heredar de Francia y de Navarra. En Francia, se le concedieron los condados de Brie y Champaña que nunca recibió. Le fueron cambiados contra el condado de Angoulême, él mismo cambiado contra tres pequeñas ciudades, Pontoise, Beaumont-sur-Oise y Asnières-sur-Oise, que tampoco recibió, no más que su hijo Carlos II. ¿ Cómo imaginar entonces que este último, una vez rey de Navarra a los 17 años, no iba a intentar con fuerza obtener reparación de las expoliaciones de las cuales había sido el testigo impotente ?

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